El rendimiento de las placas fotovoltaicas en días de nubes y lluvia es una de las cuestiones que nos piden más a menudo nuestros clientes cuando planteamos proyectos de autoconsumo eléctrico. Y es una pregunta que hay que hacerse: si bien los días de insolación son frecuentes en nuestras latitudes, hay que tener muy en cuenta las épocas en que el sol luce con poca intensidad, días muy nublados, de lluvia o nieve. Las placas fotovoltaicas siguen generando energía en días con estas condiciones meteorológicas, si bien entre un 10 y un 25% de su rendimiento habitual. Y la explicación es que en el proceso de generación de electricidad, los paneles fotovoltaicos capturan la energía de su luz, y no del calor del sol.

En el proceso de generación de electricidad, los paneles fotovoltaicos capturan la energía de la luz del sol y no la de su calor.

La cantidad de energía que se produce desde placas solares en días lluviosos o encapotats está directamente relacionada con dos factores: la tecnología de los paneles y la espesura de las nubes. En cuanto a la tecnología, los módulos o placas están formados por numerosas celdas (también llamadas células) fotovoltaicas que convierten la luz que incide en electricidad mediante el efecto fotoeléctrico. Su efectividad es mayor cuanto mayores son los cristales, pero también su peso, grosor y coste de fabricación. Desde pies optamos por un modelo de placas de tipo policristalino, que aporta efectividad y que tiene una gran optimización.

En días de niebla y nubes poco espesas pero bajas, las placas fotovoltaicas siguen trabajando aproximadamente un 60% de su capacidad total. Son días en los que la radiación solar es muy difundida y la temperatura ambiente se reduce de manera significativa y, aunque parezca contradictorio, las placas solares mejoran su eficiencia. La optimización del rendimiento depende en gran medida de su naturaleza y sus condiciones de fabricación. Además, la lluvia ayuda a eliminar el polvo, la arena o suciedad acumulada en la superficie de los paneles.

Como curiosidad, el origen de estas estructuras se sitúa en la industria aeroespacial y se han convertido en el medio más fiable para suministrar energía eléctrica a un satélite o una sonda en órbita interior del sistema solar, gracias a la mayor radiación sin el filtro de la atmósfera.

La eficiencia, la clave de todo

Hay dos aspectos que van a favor de la energía solar en días nublados:

  1. Los paneles solares son cada vez más eficientes.
  2. Los precios de la energía solar siguen bajando y haciendo más asequible instalar un sistema para captar más energía en localizaciones con poca radiación solar directa.

Hablamos de alta eficiencia en paneles solares a partir de un 19%. La mayoría de fabricantes ofrecen porcentajes de entre un 15% y 22% en los mejores casos. Y hay que tener en cuenta que el récord de eficiencia en la conversión de energía solar en electricidad está establecido en torno a un 24%.

Muchos de los nuevos desarrollos de la tecnología fotovoltaica están pensados ​​fundamentalmente para maximizar la eficiencia de las placas solares. No en vano, consumidores y profesionales del sector de la energía fotovoltaica suelen señalar esta calidad como el criterio más importante -si bien no el único- a la hora de establecer la calidad de un panel solar.

Pero ¿en qué consiste exactamente la eficiencia? Y ¿cómo se mide? Explicado de manera simple, el rendimiento o la eficiencia de un panel solar describe qué porcentaje de la luz solar que incide se convierte realmente en electricidad. Lógicamente, cuanto mayor sea este porcentaje, mayor será la cantidad de electricidad generada por la placa (expresada en kWh) y, por tanto, mayor será su rendimiento, que es lo que al fin nos interesa de cara a el ahorro en la factura de la luz.

Excedentes de producción

La posibilidad de consumir los excedentes de producción de la propia instalación de autoconsumo es una alternativa viable, siempre que dispongamos de un sistema para almacenarla. Esto nos permite seguir consumiendo energía generada desde la propia instalación de autoconsumo eléctrico en días de menor producción por cuestiones ajenas a la infraestructura.

Además, la primera quincena de noviembre de 2019 se ha hecho público que la regulación y compensación de los excedentes energéticos resultado de producción de autoconsumo entrará en vigor en breve. Sea como sea, deberá ser efectivo antes del 31 de diciembre de 2019. El primer paso es que el Ministerio de Transición Ecológica apruebe el Procedimiento de REE (Red Eléctrica de España) que regula los precios de los excedentes y, a continuación, la CNMC (Comisión Nacional de Mercados de la Competencia) apruebe el documento que establece el formato de los ficheros de intercambio de información entre Comunidades Autónomas y distribuidoras.

La compensación se explica de la siguiente manera:

En este caso, el usuario consume la energía que produce su instalación de autoconsumo y, si no tiene suficiente, puede comprar energía de la red. En caso contrario, si no consume el 100% de la energía que genera, el excedente se puede inyectar en la red y, por tanto, la factura emitida por la comercializadora compensará el coste de la energía comprada a la red con el energía excedentaria. El valor de la energía excedente se calcula según el precio medio de mercado horario (para consumidores PVPC) o en el precio acordado con la comercializadora. Más información en la información sobre autoconsumo del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica.

Si no et vols perdre les últimes notícies…